Todos conocemos, más o menos, los riesgos de navegar por internet en un ámbito profesional. Estos riesgos aumentan cuando prolifera el uso de herramientas como ChatGPT. Muchos empleados y directivos han incorporado estas herramientas en su rutina de trabajo.

El principal riesgo reside en el propio funcionamiento de esta herramienta, que va aprendiendo a través de los datos que introducimos. Es por esto que Samsung o Apple la han prohibido, por cuestiones de confidencialidad.

Recientemente, OpenAI ha incorporado en ChatGPT la funcionalidad de activar el borrado automático de los chats para evitar que se usen posteriormente en el entrenamiento de la propia herramienta. Esta medida ha llegado tras las presiones de la Unión Europea e Italia, que prohibió su uso.

Con ello, el uso de ChatGPT implica que nuestras conversaciones quedan almacenadas en estos servidores, cosa que la hace susceptible a ataques y brechas de seguridad, además de ser utilizadas por los propios desarrolladores para mejorar el modelo de aprendizaje, aunque esto último puede deshabilitarse. Otro riesgo a tener en cuenta es la fiabilidad de la información que nos presente la herramienta, que en algunas ocasiones puede tener referencias erróneas.

Al final, hay que extremar las precauciones cuando se desean usar este tipo de herramientas para nuestro día a día en el trabajo, estudios o en casa.

Fuente: Genbeta


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