Recall es una de las nuevas funciones potenciadas con IA que ha presentado la compañía para Windows 11, una suerte de “Pepito Grillo” que recuerda las acciones hechas por el usuario mediante breves capturas de pantalla para así poder sugerirle resultados a búsquedas u otra información relevante con mayor rapidez.
El tiro le ha salido por la culata a Microsoft y han optado por reducir la ambición tras una serie de incidentes y violaciones de la ciberseguridad, incluyendo una filtración de datos de clientes y una penetración en cuentas del gobierno Estadounidense.
Aunque esta función almacena la información en el directorio interno del sistema, requiere de permisos de administrador para su acceso. Un ataque de escalada de privilegios podría acabar con el acceso a dicha información restringida, especialmente de aquellos equipos que se utilicen en el ámbito empresarial.
Fountain: Wired